Al ser madres o padres primerizos, puede que nos cueste conseguir la forma de dormir a nuestro bebé por la noche. Pero esto es muy importante, no solo para que podamos descansar un poco más, sino también para fomentar en los pequeños el desarrollo de un patrón de sueño regular.

Puede que existan miles de técnicas pero son contadas las que realmente funcionan. Esto no solo dependerá de la efectividad de la técnica sino también de las particularidades de cada bebé y sus preferencias, las cuales debemos respetar para que el proceso sea lo más armonioso posible.

Crear una rutina

Como señala la Asociación Española de Pediatría (AEP), en sus primeros meses de vida el patrón de sueño de los bebés es bastante irregular. Si bien duermen más de 14 a 16 horas al día, lo hacen en intervalos cortos de 1 a 3 horas por lo que se despiertan con frecuencia, tanto por el día como por la noche.

Por esto, es parte de nuestro trabajo ayudarles poco a poco a regular su patrón de sueño y establecer una rutina nocturna que sea tranquila y relajante resulta fundamental para lograrlo. Así, a través de la repetición y predictibilidad, los bebés podrán asociar diversos eventos con la hora de dormir.

Por ejemplo, podemos mecerlos suavemente en nuestros brazos y después llevarlos a su cuna, acariciarlos y cubrirlos con una manta. Asimismo, la rutina puede consistir en un baño relajante y en una canción de cuna. Lo importante es repetir las mismas acciones todas las noches a la misma hora.

Otros hábitos que deben incluirse en la rutina nocturna son acostar al bebé en la cuna cuando esté somnoliento, para que sea más fácil que se acostumbre a dormirse solo, así como darle tiempo para que se tranquilice, ya que algunos bebés tardan más que otros en calmarse y encontrar una posición cómoda para dormir.

Regular la luz y la temperatura

La luz es una de las claves que utiliza nuestro cuerpo para regular sus ciclos diarios y, en el caso de los bebés, esto ocurre de forma progresiva a medida que su sistema nervioso se desarrolla.

Por esto, hay que atenuar las luces de las habitaciones en las que se encuentren después del atardecer para favorecer en ellos la somnolencia. Y para reforzar el ciclo, podemos colocar al máximo la iluminación durante el día, incluso mientras duermen la siesta.

Aparte, es recomendable que la habitación donde van a dormir por la noche esté fresca, ya que la temperatura óptima para beneficiar su sueño es de 18 a 21 ºC, lo que se puede alcanzar con la ayuda de algún climatizador.

También puedes usar un ventilador o dejar una ventana ligeramente abierta, pero es importante que el bebé no esté cerca de la corriente de aire y que comprobemos que la temperatura de la habitación no sea demasiado fría.

Limitar las siestas diurnas

A los 4 meses aproximadamente, la mayoría de los bebés ya tendrá establecido un patrón de sueño diurno de 2 o 3 siestas de dos horas cada una, lo que les permitirá dormir durante períodos más largos durante la noche.

Las siestas que los bebés toman por la mañana no deben superar las 2 horas, pues si estas se vuelven demasiado largas su ciclo de sueño nocturno se verá afectado. Es así que, si duerme demasiado en el día es recomendable despertarlo de vez en cuando para alimentarle y jugar un poco.

Así, conseguiremos mantener estimulado a nuestro bebé en el transcurso del día, lo que le ayudará a dormir sobre todo durante la noche y durante periodos más largos. Sin embargo, si en ciertas circunstancias notamos que está cansado y necesita dormir un poco más durante la mañana, no habrá problema en incrementar la duración de sus siestas.

Alimentarlos antes de dormir

En los primeros meses, el patrón de alimentación de los bebés suele interrumpir tanto su sueño nocturno como el de sus padres. Sin embargo, en su ritmo normal de desarrollo, cuando algunos bebés alcanzan los 5 meses ya duermen de 5 a 6 horas seguidas durante la noche.

Antes de que llegue este momento, es recomendable alimentar al bebé con su última toma justo antes de irnos a dormir por la noche, incluso si ya está dormido. De esta forma, le ayudaremos a dormir durante más tiempo, evitaremos que se despierte hambriento a mitad de nuestro primer ciclo de sueño nocturno y así nuestros horarios nocturnos estarán más sincronizados.

En un inicio, puede que resulte difícil establecer este patrón de alimentación, pero al hacerlo constantemente el bebé acabará por acostumbrarse a la nueva rutina.

Cuidados nocturnos apacibles

Cuando el bebé despierte durante la noche podemos esperar unos minutos a ver si se mantiene en calma y vuelve a dormirse. En cambio, si comienza a llorar debemos alimentarle, calmarle y darle afecto de la forma más tranquila posible para no estimularle demasiado y que pueda volver a dormirse con facilidad.

Es así que, para atender al bebé en medio de la noche es recomendable mantener tenues las luces, usar un tono de voz bajo y movimientos suaves, incluso si vamos a cambiarle de pañal, lo que le indicará que no es momento de despertarse y jugar, sino de dormir.

Después, si se le dificulta conciliar el sueño podemos ayudarle al acunarlo y mecerlo suavemente en la cama, en una mecedora o al caminar por la habitación. Esto es muy efectivo ya que en el útero se encontraba en un continuo vaivén y este tipo de movimiento aún puede adormecerle.  

Masajes relajantes

Darle al bebé un masaje relajante antes de dormir por la noche también es una técnica muy efectiva que, aparte le permitirá un sueño más rápido y profundo. Esta práctica puede formar parte de la rutina nocturna o la podemos aplicar como recurso adicional en una noche particular.

El masaje podemos realizarlo durante 15 o 20 minutos con alguna crema o aceite esencial para bebés. Debemos calentar un poco al frotar nuestras manos y luego aplicarlo con una presión moderada, movimientos suaves y lentos que le trasmitan tranquilidad y cariño a nuestro pequeño.

Se trata de una técnica que no solo ayudará al bebé a dormir mejor, sino también a regular el funcionamiento de su sistema digestivo, fortalecer su sistema nervioso e inmunológico, al mismo tiempo que nos permite transmitirle amor y seguridad.

Cuentos cortos o canciones

Al igual que la técnica anterior, los cuentos o canciones pueden formar parte de la rutina para dormir al bebé en las noches o podemos usarlos en una oportunidad en la que le cueste mucho dormirse. Incluso, estas técnicas serán efectivas cuando nuestro bebé sea mayor.

Los cuentos serán ideales tanto para estimular el desarrollo de su lenguaje y el gusto por la lectura, como para que se relaje al escuchar el sonido de nuestra voz. Por esto, debemos leerlos de forma pausada y con un tono de voz muy suave.

Las canciones, sobre todo las de cuna o las nanas, le ayudarán a calmarse al mismo tiempo que le aislarán de sonidos exteriores molestos. Podemos cantarlas o descargar varias de Internet y crear una lista de reproducción para garantizar una noche de lo más acogedora. 

El método 4-7-8

El método 4-7-8 será el indicado cuando nuestro pequeño esté más preparado, si llegase a tener dificultad para conciliar el sueño. También, es ideal para que lo apliquemos nosotros en las noches de insomnio o simplemente para relajarnos en momentos de angustia.

Esta técnica desarrollada en la universidad de Harvard por el profesor Andrew Weill consiste en la regulación de la respiración para disminuir el ritmo cardiaco y oxigenar el cerebro, lo que contribuye a la relajación de todo el cuerpo, a la disminución de la ansiedad y a conciliar un sueño más profundo.

Para aplicarla, solo debemos inspirar por la nariz durante 4 segundos (los contamos mentalmente), retener ese aire inspirado durante 7 segundos y expulsarlo suavemente durante 8 segundos. Después, repetimos estos 3 pasos varias veces hasta quedarnos dormidos.

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